Karl Marx: El Capital. Libro Primero. En 1898 se publicó la versión de Juan B. Justo, la primera traducción directa y completa al castellano del tomo I de El Capital (en 1881 Correa y Zafrilla publicó por entregas en LA VANGUARDIA una traducción del texto francés de Roy y en 1886 Antonio Atienza vierte la síntesis hecha por Gabriel Deville). Manuel Pedroso hizo una versión de los tres tomos aparecida en Aguilar, Madrid, 1931. La más difundida durante mucho tiempo ha sido la de Wenceslao Roces, que publica la del primer tomo en Madrid, Cenit, 1935, profusamente reeditada y reimpresa por el Fondo de Cultura Económica a partir de 1946 acompañada ya por la de los tomos II y III.
Yo manejo ahora y desde hace casi veinte años una edición en español que está unánimente considerada como excelente: El Capital. Crítica de la economía política. Libro Primero: El proceso de producción del capital. Volumen 1, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1978 (2ª de España). Volumen 2, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1979 (2ª de España). Volumen 3, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1980 (2ª de España). (Escrito por Marx en alemán. En 1851 se propuso terminarlo "en cinco semanas". En 1859 se dio de plazo "seis semanas". "En los últimos días de 1865 -nos cuenta su biógrafo Franz Mehring- puso término a su trabajo, pero sólo en la forma de un gigantesco manuscrito que, en aquellas condiciones, nadie, fuera de él mismo, ni el propio Engels, hubiera podido editar. Sobre esa masa imponente fue modelando desde enero de 1866 a marzo de 1867, el primer volumen del "Capital" en su forma clásica.....En noviembre de 1866 salió el primer manojo de cuartillas con destino a Otto Meissner, un editor hamburgués... A mediados de abril de 1867, Marx entregó personalmente en Hamburgo el resto de su obra...el 16 de agosto de 1867, a las dos de la mañana, pudo por fin comunicar a Engels que acababa de dar el "tírese" al último pliego (el 49 de la obra". Título original Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Buch I: Der Produktionsprocess des Kapitals, Verlag von Otto Meissner, Hamburg, 1867).
Para ver parte del texto del original en alemán del Libro Primero pulsar aquí o aquí (capítulos 1-11 y 17-23.
Para ver el texto íntegro en inglés del Libro Primero pulsar aquí .
Para ver el texto íntegro en español del Libro Primero pulsar aquí.
Para ver el texto íntegro en español del Libro Segundo pulsar aquí.
Para ver el texto íntegro en español del Libro Tercero pulsar aquí.
Mira el texto (parcial) en español del Libro Primero en nuestro Archivo.
No voy a encomiarte El Capital. Cualquier persona culta sabe que ese libro ha supuesto para la humanidad una revolución superior a la que para Europa supuso afirmar que era la Tierra la que daba vueltas al Sol y no al revés. Estas líneas son una "guía de lectura" y no una crítica bibliográfica y lo que voy a decirte se encamina precisamente a guiar tu lectura del Libro Primero de El Capital.
Voy a hacerte una propuesta que muchos reputarán herética. Voy a proponerte, basado en mi experiencia de muchos años con muchos compañeros y compañeras. que alteres el orden de lectura de los capítulos. Sucede que al editar su obra Marx, que era cuando se dedicaba a ello un formidable propagandista, actuó más como científico que como propagandista. Y, a sabiendas, colocó al comienzo del Libro Primero sesenta páginas fundamentales pero que exigen mucho esfuerzo del lector y que, por ello, no vacilo en afirmar que han provocado que millones (quizá decenas de millones) de obreros y no obreros del mundo hayan abandonado su intento de leer El Capital y, además, se hayan hecho una idea completamente separada de la realidad sobre su contenido, perdiéndose por ello: 1) la oportunidad de enriquecimiento personal; 2) la apropiación de conocimientos; 3) el abastecimiento de argumentos para el combate; Y 4) el genuino y muy real PLACER que su lectura proporciona.
Insisto en que Marx era muy consciente de la dificultad que a sus lectores planteaba su decisión. También te insisto en que, si es cierto que conscientemente la tomó, también lo es que al hacerlo SE EQUIVOCO grandemente. En efecto, el prólogo a la primera edición comienza precisamente explicando esa dificultad. Dice así:
"La obra cuyo primer tomo entrego al público es la continuación de mi trabajo Contribución a la crítica de la economía política, publicado en 1859. La prolongada pausa entre comienzo y continuación se debió a una enfermedad que me ha aquejado durante años e interrumpido una y otra vez mi labor.
En el primer capítulo del presente tomo se resume el contenido de ese escrito anterior. Y ello no sólo para ofrecer una presentación continua y completa. Se ha mejorado la exposición. En la medida en que las circunstancias lo permitieron, ampliamos el desarrollo de muchos puntos que antes sólo se bosquejaban, mientras que, a la inversa, aquí meramente se alude a aspectos desarrollados allí con detenimiento. Se suprimen ahora por entero, naturalmente, las secciones sobre la historia de la teoría del valor y del dinero. Con todo, el lector del escrito precedente encontrará, en las notas del capítulo primero, nuevas fuentes para la historia de dicha teoría.
LOS COMIENZOS SON SIEMPRE DIFICILES, Y ESTO RIGE PARA TODAS LAS CIENCIAS.(las mayúsculas de este párrafo las he puesto yo). LA COMPRENSION DEL PRIMER CAPITULO, PRESENTARA POR TANTO LA DIFICULTAD MAYOR. HE DADO EL CARACTER MAS POPULAR POSIBLE A LO QUE SE REFIERE MAS CONCRETAMENTE AL ANALISIS DE LA SUSTANCIA Y MAGNITUD DEL VALOR. La forma de valor, cuya figura acabada es la forma de dinero, es sumamente simple y desprovista de contenido. No obstante, hace mas de dos mil años que la inteligencia humana procura en vano desentrañar su secreto, mientras que ha logrado hacerlo, cuando menos aproximadamente, en el caso de formas mucho más complejas y llenas de contenido. ¿Por qué? Porque es más fácil estudiar el organismo desarrollado que las células que lo componen. Cuando analizamos las formas económicas, por otra parte, no podemos servirnos del microscopio ni de reactivos químicos. LA FACULTAD DE ABSTRAER DEBE HACER LAS VECES DEL UNO Y LOS OTROS.
Para la sociedad burguesa la forma de mercancía, adoptada por el producto del trabajo, o la forma de valor de la mercancía, es la forma celular económica. Al profano le parece que analizarla no es más que perderse en meras minucias y sutilezas. Se trata, en efecto, de minucias y sutilezas, pero de la misma manera que es a ellas a que se consagra la anatomía micrológica.
EXCEPTUANDO EL APARTADO REFERENTE A LA FORMA DE VALOR, A ESTA OBRA NO SE LE PODRA ACUSAR DE SER DIFICILMENTE COMPRENSIBLE. Confío, naturalmente, en que sus lectores serán personas deseosas de aprender algo nuevo y, por tanto, también de pensar por su propia cuenta."
¿Lo ves?. ¿Ves como el mismo Marx era consciente de la "dureza" de sus primeras páginas?. Pero es que tenemos una prueba aún más explícita de esa consciencia. En el prólogo a la edición francesa dice Marx:
"Londres, 18 de marzo de 1872
Al ciudadano Maurice La Châtre
Estimado ciudadano.
Aplaudo su idea de publicar por entregas periódicas la traducción de Das Kapital. En esta forma la obra será más accesible a la clase obrera, consideración que para mí prevalece sobre cualquier otra.
Ese es el lado bueno de la medalla, pero veamos el reverso. el método de análisis empleado por mí, y que hasta el presente no había sido aplicado a las cuestiones económicas, HACE QUE LA LECTURA DE LOS PRIMEROS CAPITULOS RESULTE NO POCO ARDUA, Y ES DE TEMER QUE EL PUBLICO FRANCES, SIEMPRE IMPACIENTE POR LLEGAR A LAS CONCLUSIONES, AVIDO DE CONOCER LA RELACION ENTRE LOS PRINCIPIOS GENERALES Y LOS PROBLEMAS INMEDIATOS QUE LO APASIONAN, SE DESALIENTE AL VER QUE NO PUEDE PASAR ADELANTE DE BUENAS A PRIMERAS. (estas mayúsculas también las he puesto yo)
Nada puedo contra ese inconveniente sin embargo debo advertir y prevenir acerca de él a los lectores que buscan la verdad. En la ciencia no hay caminos reales, y sólo tendrán esperanzas de acceder a sus cumbres luminosas aquellos que no teman fatigarse al escalar por senderos escarpados.
Reciba usted, estimado ciudadano, las seguridades de mi devoto aprecio.
Karl Marx"
No te confundas. Esas páginas son esenciales y deben ser leídas y estudiadas y comprendidas. Pero no necesariamente al empezar como quiso Marx. En primer lugar porque estaría bueno que, si felizmente nos hemos desembarazado de la alienación religiosa, fuéramos a colocar a Marx en un altar y, en vez de tratarlo como lo que es "un compañero de lucha que sabía tanto como él sabía" (Wallerstein dixit), y aceptáramos todo lo que decidió y dijo salmodiando en respuesta "palabra de Dios".
En segundo lugar porque el único modo de validar la teoría es la práctica. Y la práctica nos dice que Marx metió la pata al insistir en colocar ahí esos capítulos y al exhortar a sus lectores para que "se fatigaran escalando senderos escarpados". porque la práctica nos dice que millones de esforzados y bienintencionados compañeros y compañeras se han roto la crisma por esos senderos abandonando la lectura iniciada. (Y, entre paréntesis, agarrando un complejo altamente pernicioso respecto de su capacidad para "leer teoría").
Por eso te propongo "saltarte" esos capítulos al empezar a leer El Capital y seguir otro orden de lectura. Que después te señalaré.
Lo que pretendo es que descubras, leyéndolo, que en El Capital hay, por lo menos (son muchos más), dos libros. Uno es el que consiste en una gigantesca, monumental, elaboración científica y teórica que ha supuesto una apertura decisiva en el horizonte mental de la humanidad. Que en el campo de las ciencias del hombre iguala o supera a lo que en la Astronomía supusieron Kepler, Copérnico y Galileo juntos o en el de las ciencias físicas y naturales Newton, Darwin y Einstein juntos. Es refiriéndose a esa trascendencia de la aportación de El Capital que se dice que si ninguna persona culta puede hoy dejar de ser darwiniana y tiene que entender benévolamente que el relato de la creación en seis días es una metáfora poética (aunque los alienados rabíes israelíes le monten el cirio a MacDonalds por regalar figuritas de los heréticos dinosaurios que heréticamente se dice que vivieron hace sesenta millones de años). O que si ninguna persona culta puede hoy afirmar que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra y no puede ser ptolemaico y tiene que ser copernicano, tampoco hoy una persona culta puede dejar de ser marxiana. Tampoco puede prescindir de la revelación científica que Marx nos ha legado (sobre todo en El Capital) sobre el funcionamiento de la economía y de la sociedad.
Pero, junto a ese libro científicamente decisivo que hay en El Capital, cualquier lector (que escale las escarpadas pendientes de esos primeros capítulos, que supere su "barrera" o que, como yo te recomiendo, la rodee o se la salte) encuentra otro libro que está en los mismo tomos. Un libro que es una magistral descripción sociológica de los horrores y la brutalidad de la sociedad industrial inglesa del siglo XIX, de la miseria y el dolor y el sufrimiento generados por el desarrollo del capitalismo industrial inglés y que es perfectamente aplicable a la realidad de esos mismos horrores y brutalidad que HOY se están produciendo en muchas -demasiado extensas y demasiado pobladas- partes del planeta. El propio Marx advertía en el prólogo de la primera edición que podría haber escrito una descripción análoga sobre la realidad alemana "si nuestros gobiernos y parlamentos, como en Inglaterra, designaran periódicamente comisiones investigadoras de la situación económica; si a esas comisiones se les confirieran los mismos plenos poderes de que gozan en Inglaterra para investigar la verdad; si a tales efectos se pudieran encontrar hombres tan competentes, imparciales e inflexibles como los inspectores fabriles ingleses, como sus autores de informe médicos acerca de la "Public Health" (salud pÚblica), sus funcionarios encargados de investigar la explotación de las mujeres y niños y las condiciones de vida y alimentación, etc".
Marx realizó una hercúlea labor de paciente lectura, acopio, anotación, crítica y análisis de esos informes ingleses y los integró en El Capital. De forma que sus descripciones de la realidad inglesa no tienen la frivolidad, la superficialidad y la temeridad de los "reportajes" de los periodistas capitalistas actuales que después de cinco días en Corea del Sur nos explican con seriedad de asno solemne "Así es hoy Corea del Sur". Sino que tienen la solidez y el aporte de pruebas materiales contrastadas y de pruebas documentales y detalladas del mejor alegato que cualquier acusador de los Juicios de Nuremberg haya hecho.
Pero si páginas y páginas y páginas y la mayoría aplastante de los capítulos de este Libro Primero son esos alegatos solidísimos de acusación de crímenes y horrores que acabo de decirte y no irresponsables, temerarios e indocumentados panfletos sucede que están escritos con el fuego, con la pasión y con la cólera del mejor escritor conocido de artículos de combate y de panfletos (probablemente Trotsky). Templados por una sutilísima pero patente para el lector ironía, por la preocupación de narrar los hechos como pruebas para una argumentación y una construcción científica y por una amplísima y profunda cultura que le permite a Marx ilustrar casi cada página con una referencia histórica o literaria (te asombrará ver cuánto Shakespeare hay en El Capital).
Leer ese otro libro que está en El Capital (que es también El Capital como lo es la construcción científica levantada sobre esos materiales) supone leer un relato vibrante, acusador de crímenes, desenmascarador de mentiras, flagelador de miserables. Supone leer un relato de aventuras no inventadas sino muy reales, chorreante de sangre y de violencia, de abnegación y de vileza, de sacrificios y de expoliaciones.
Bien. Si te he convencido ponte a leer el Libro Primero de El Capital siguiendo mi heterodoxo itinerario (es obvio que hay otros posibles pero a mí me ha funcionado éste cuando se lo he recomendado a compañeros). Empieza por el final, por los dos capítulos finales: el XXIV "La llamada acumulación originaria" y el XXV "La teoría moderna de la colonización" (en la edición de SIGLO XXI de la que te he hablado están en las páginas 891 a 967 en el volumen 3). Salta al capítulo VIII y lee los siguientes hasta el final. Y por fin vuelve a los capítulos I a VII.
Y buen viaje. Si lo haces, hazme un mensaje e-mail contándome cómo te ha ido.
Hablemos ahora brevemente, aunque ya sabes que te los incluyo en el segundo itinerario que recomiendo, de los Libros Segundo y Tercero de El Capital publicados por Engels en 1885 y 1894 después de la muerte de Marx y gracias a un dificilísimo y meritorio trabajo sobre los manuscritos. (Título original Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Buch II: Der Cirkulations des Kapitals Verlag von Otto Meissner, Hamburg, 1885 y Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Buch III: Der Gesammtprocess der kapitalistischen Produktion Verlag von Otto Meissner, Hamburg, 1894). Te incluyo aquí la referencia de la edición que yo manejo.
El Capital. Crítica de la economía política. Libro Segundo: El proceso de circulación del capital. Volumen 4, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1976 (1ª de España). Volumen 5, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1976 (1ª de España).
El Capital. Crítica de la economía política. Libro Tercero: El proceso global de la producción capitalista. Volumen 6, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1976 (1ª de España, 1ª en español). Volumen 7, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1977 (1ª de España, 1ª en español)). Volumen 8, Siglo XXI de España Editores S.A., Madrid, 1981 (1ª de España).
Para ver parte del texto del original en alemán del Libro Primero pulsar aquí.
Para ver el texto íntegro en inglés de parte de los capítulos (1, 2, 4, 5, 6, 7, 36, 37, 38, 39) del Libro Tercero pulsar aquí.